Septiembre devuelve muchas cosas a su sitio. Las vacaciones terminan, comienza el otoño, recuperamos horarios… y las carreteras vuelven a llenarse en las horas punta. Precisamente en estas fechas, el Día Mundial sin Coche, que se celebra cada 22 de septiembre, plantea una pregunta cada vez más presente en las ciudades: ¿cómo podemos movernos mejor sin que todo dependa del vehículo privado?
Las respuestas son muy variadas. Algunas pasan por mejorar el transporte público o ganar espacio para peatones y bicicletas. Otras buscan directamente desincentivar determinados desplazamientos en coche. Y entre las fórmulas que más titulares han generado en 2025 hay una especialmente llamativa: pagar un euro al día.
Ibiza: un euro al día, pero no para todos
Conviene empezar desmontando un posible malentendido. No existe en España una tasa general de un euro diario por utilizar el coche.
La medida se ha estrenado en Ibiza y tiene unas condiciones muy concretas. Entre el 1 de junio y el 30 de septiembre de 2025, los vehículos no residentes sujetos a la regulación necesitan reservar autorización y pagar un euro por cada día de estancia y circulación en la isla. Además, se estableció un cupo máximo de vehículos: 20.168, de los que 4.108 correspondían a turistas que llegasen con su propio coche y 16.000 a vehículos de alquiler.
El objetivo declarado por el Consell d’Eivissa es controlar la presión del tráfico durante los meses de mayor afluencia y proteger tanto la calidad de vida como los espacios naturales de la isla. Más que el euro en sí, lo novedoso está en la idea que hay detrás: regular cuántos coches pueden acceder a un territorio especialmente saturado.
Pagar por entrar donde hay demasiado tráfico
Ibiza no está sola en este debate. Las llamadas tasas de congestión llevan años funcionando en distintas ciudades europeas. Su lógica es sencilla: circular en determinadas zonas y momentos tiene un coste, con la intención de reducir los desplazamientos innecesarios y favorecer otras formas de transporte.
Londres y Estocolmo son dos ejemplos conocidos. El Observatorio Europeo de Movilidad Urbana señala que este tipo de medidas puede contribuir a reducir de forma notable el número de coches en los centros urbanos y, además, generar recursos que pueden reinvertir en transporte público.
Menos aparcamiento también significa menos coches
Cobrar por circular no es la única herramienta. Las ciudades están experimentando con zonas de bajas emisiones, áreas peatonales, limitaciones de acceso, tarifas de aparcamiento o reducción de plazas disponibles.
También aparecen soluciones vinculadas al trabajo. Algunas empresas y ciudades incentivan que los empleados compartan coche, utilicen transporte público o lleguen en bicicleta. En Rotterdam, por ejemplo, un sistema de cobro del aparcamiento laboral consiguió reducir entre un 20% y un 25% los desplazamientos en coche en el caso estudiado por el Observatorio Europeo de Movilidad Urbana.
La Comisión Europea engloba todas estas fórmulas dentro de las regulaciones de acceso de vehículos urbanos, cuyo objetivo puede ser reducir la congestión, las emisiones y recuperar espacio para otros usos.
¿Y si el problema no es el coche, sino cómo lo usamos?
Ahí está probablemente la cuestión más interesante. El debate no consiste necesariamente en eliminar el automóvil. Para muchas personas sigue siendo imprescindible, especialmente donde las alternativas de transporte son escasas.
El reto está en evitar que sea la opción automática para cualquier desplazamiento: compartirlo cuando sea posible, combinarlo con transporte público, caminar en trayectos cortos o elegir la bicicleta cuando las condiciones lo permiten.
La Semana Europea de la Movilidad de 2025 lo resume bajo el lema Movilidad para todos: las alternativas tienen que ser accesibles, asequibles y útiles para que realmente podamos elegir.
Con la llegada del otoño y la vuelta a la rutina, puede ser un buen momento para observar nuestros propios desplazamientos. No se trata necesariamente de dejar las llaves en casa para siempre. Tal vez baste con preguntarnos cuántos de esos viajes necesitan realmente cuatro ruedas.


