El Día Mundial contra el Cáncer de Mama, cada 19 de octubre, pone el foco en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de una enfermedad que lleva décadas movilizando a investigadores de todo el mundo.
En ese trabajo colectivo encontramos mujeres cuyas aportaciones ayudaron a cambiar nuestra manera de entender el cáncer. Algunas descubrieron pistas escondidas en los genes; otras permitieron diseñar tratamientos más precisos o incluso prevenir determinados tumores. Hacemos una Pausa para conocer siete de esas historias:
Mary-Claire King: descubrir el riesgo heredado
¿Por qué el cáncer de mama aparecía repetidamente en algunas familias? Mary-Claire King ayudó a encontrar una respuesta.
En 1990, su equipo localizó una región del cromosoma 17 asociada a la predisposición hereditaria al cáncer de mama. Aquella investigación abrió el camino hacia la identificación de BRCA1 y, posteriormente, hacia las pruebas genéticas que hoy permiten conocer determinados riesgos hereditarios de cáncer de mama y ovario.
Janet Rowley: encontrar el cáncer en los cromosomas
En los años setenta, Janet Rowley demostró que determinadas leucemias estaban asociadas a alteraciones concretas de los cromosomas.
Parece una observación muy técnica, pero cambió una idea fundamental: aquellas anomalías no eran simplemente consecuencia del cáncer, sino que podían estar directamente relacionadas con su origen. Su trabajo ayudó a sentar las bases de la actual medicina oncológica dirigida a alteraciones moleculares específicas.
Susan Band Horwitz: entender cómo actuaba Taxol
El paclitaxel, conocido inicialmente como Taxol, había mostrado capacidad para combatir células tumorales. Faltaba comprender cómo lo conseguía.
Susan Band Horwitz descubrió su mecanismo de acción: el fármaco interfiere en el proceso que las células necesitan para dividirse. Ese conocimiento resultó decisivo para desarrollar uno de los medicamentos que acabarían utilizándose frente a diferentes cánceres, entre ellos los de mama, ovario y pulmón.
Martine Piccart: tratamientos dirigidos al HER2
No todos los cánceres de mama son iguales. Algunos producen cantidades excesivas de una proteína llamada HER2, que favorece el crecimiento del tumor.
La oncóloga Martine Piccart lideró el gran ensayo internacional HERA, con más de 5.000 mujeres, que ayudó a consolidar el uso de trastuzumab frente al cáncer de mama HER2 positivo. Era una nueva manera de tratar: atacar una característica concreta del tumor.
Fatima Cardoso: cuando tratar mejor significa tratar menos
¿Todas las pacientes necesitan quimioterapia? Fatima Cardoso ha trabajado precisamente para responder mejor a preguntas como esta.
Fue una de las investigadoras principales de MINDACT, un gran estudio que analizó si la información genética del tumor podía ayudar a decidir quién podía evitar la quimioterapia sin comprometer su pronóstico.
El mensaje era importante: personalizar el tratamiento también significa evitar terapias innecesarias.
Shanu Modi: ampliar las opciones en cáncer avanzado
La investigación continúa creando nuevas categorías donde antes solo veíamos dos posibilidades.
Shanu Modi lideró el ensayo DESTINY-Breast04, centrado en pacientes con cáncer de mama metastásico denominado HER2-low: tumores con niveles bajos de HER2 que anteriormente no se consideraban candidatos a determinadas terapias dirigidas.
Sus resultados permitieron ampliar las opciones de tratamiento para un nuevo grupo de pacientes.
Nubia Muñoz: investigar para prevenir
La epidemióloga colombiana Nubia Muñoz dedicó buena parte de su carrera a estudiar el virus del papiloma humano (VPH).
Sus investigaciones fueron fundamentales para demostrar la relación causal entre determinados tipos de VPH y el cáncer de cuello uterino. Ese conocimiento se convirtió en la base científica de estrategias que hoy conocemos bien: pruebas de detección y vacunación para prevenir la infección por los tipos de virus responsables de la mayoría de estos tumores.
Avanzar también es comprender mejor
Genes, cromosomas, medicamentos, tratamientos personalizados, vacunas… La lucha contra el cáncer ha avanzado siguiendo caminos muy distintos.
Y estas siete investigadoras permiten entender algo esencial: cada descubrimiento se apoya en muchos anteriores y abre posibilidades para los siguientes. Detrás de todos ellos hay equipos científicos, pacientes, hospitales y años de trabajo compartido.
Este 19 de octubre, además de vestirnos de rosa, podemos hacer una Pausa para recordar precisamente eso: cuánto puede cambiar la medicina cuando seguimos haciendo nuevas preguntas.


