pasta más rara del mundo
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La pasta más rara del mundo está en riesgo de extinción

Sémola de trigo, agua y sal. Tres ingredientes que no parecen esconder ningún misterio. En el interior de Cerdeña sirven para elaborar una pasta tan delicada que ni siquiera ha resultado sencillo reproducir su técnica de manera industrial.

Se llama su filindeu, expresión sarda que significa algo parecido a “los hilos de Dios”, y está considerada una de las pastas más raras del mundo. Su elaboración se ha transmitido durante generaciones entre un reducido grupo de mujeres de la zona de Nuoro y Lula. Y precisamente ahí está el problema: durante años fueron tan pocas las personas capaces de prepararla que surgió el temor de que la tradición terminara desapareciendo.

Con motivo del Día Mundial de la Pasta, que se celebra cada 25 de octubre, hacemos una Pausa para viajar hasta Cerdeña y descubrirla.

256 hilos y mucha, mucha paciencia

La receta puede parecer sencilla hasta que llega el momento de meter las manos en la masa. La sémola, el agua y la sal se trabajan hasta conseguir una textura muy concreta. Después comienza el verdadero desafío: la masa se estira, se dobla y vuelve a estirarse una y otra vez hasta convertirse en 256 hilos extremadamente finos.

Los filamentos se colocan sobre una superficie circular formando varias capas cruzadas. Después, se dejan secar hasta crear una especie de tejido de pasta.

El resultado se rompe en pequeños trozos y tradicionalmente se cocina en caldo de oveja, acompañado de queso fresco elaborado con leche de oveja. Una receta aparentemente sencilla que esconde una técnica extraordinariamente precisa.

Una pasta vinculada a una peregrinación

Su filindeu no nació para llenar los estantes de los supermercados. Su historia está estrechamente relacionada con una peregrinación religiosa hasta el santuario de San Francesco di Lula, en una zona montañosa del interior de Cerdeña. Durante generaciones, esta pasta se preparaba para alimentar a los peregrinos al finalizar el camino.

Así que hablamos de mucho más que de  una receta curiosa. Es gastronomía, pero también territorio, celebración, familia y memoria.

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Cuando ni las máquinas encuentran el truco

La fama de su filindeu ha atraído a cocineros y fabricantes dispuestos a descifrar su técnica.

En 2015, especialistas de Barilla estudiaron el proceso con la intención de comprobar si podía reproducirse mediante maquinaria. No lo consiguieron. Ese mismo año, el chef británico Jamie Oliver visitó Cerdeña para intentar aprender a elaborarla y comprobó también que  era bastante más difícil de lo que parecía.

Pocas pastas pueden presumir de haber derrotado a una multinacional y a un chef televisivo con solo harina, agua y sal.

¿Está realmente en peligro de desaparecer?

En este sentido, conviene hacer un pequeño matiz. No hablamos de una “extinción” como la de una especie animal. Lo que corre peligro es la técnica artesanal y el conocimiento necesario para reproducirla.

Durante mucho tiempo, ese conocimiento estuvo en manos de un pequeño  grupo de mujeres, especialmente dentro de la familia Abraini. Ante el riesgo de que las nuevas generaciones no continuaran aprendiendo el proceso, se impulsaron iniciativas para transmitirlo a otras personas.

Paola Abraini, una de sus grandes guardianas, comenzó incluso a enseñar la técnica fuera del círculo familiar para intentar asegurar su futuro. En 2025, Popular Science, en un artículo sobre las tradiciones gastronómicas en riesgo de desaparecer, señalaba que el conocimiento continúa en manos de muy pocas personas, aunque esos esfuerzos han permitido ampliar poco a poco el número de personas que saben prepararla. 

¿Conocías la historia de esta pasta tan curiosa? ¡Nos leemos en la próxima Pausa!