¿Puede la comida hacernos sentir felicidad?

Comer: placer y felicidad

¿Nos hace felices comer? Es una de esas preguntas que nos ronda siempre la cabeza y que la ciencia nos ayuda a responder. Si nos ponemos un poco académicos, podemos definir comer como el acto de alimentarnos, de ingerir alimentos, de nutrirnos. Podéis consultar cualquier diccionario y veréis que esta es la definición estándar.

Sin embargo, aunque esta sea la definición, comer, en según qué contextos, es más que el acto de alimentarse. 

Comer es, de hecho, un placer. Pero esto no es algo nuevo. Ya en la Antigua Roma lo era, pues se celebraban grandes banquetes en los que las personas vomitaban la comida para poder seguir comiendo. Un buen ejemplo de que comer era percibido como placentero por aquel entonces.

Comer: placer y felicidad

Lo cierto es que comer nos hace felices, pero ¿por qué comer nos genera ese placer? El causante de esto es nuestro cerebro, más concretamente, una hormona que segrega.

Cuando comemos nuestro cerebro libera dopamina, la hormona asociada al placer. Esto provoca una sensación de bienestar y felicidad que nos hace percibir el comer y la comida como algo agradable que, sin duda, queremos repetir.

Pero, además, la comida nos hace felices por otras 2 razones que van más allá de esta reacción química y automática.

Por un lado, establecemos una conexión emocional con la comida, y, por otro lado, hay ciertos alimentos que estimulan nuestra hormona de la felicidad. A continuación, lo explicamos.

  • Nuestra conexión emocional con la comida. Asociamos los alimentos que más nos gustan con sensaciones positivas. De este modo, cada vez que los comemos sentimos una gran alegría, bienestar, tranquilidad, etc. En definitiva, satisfacción.

Además, comer es también una actividad social. Es decir, nos gusta compartir la comida con los amigos, con nuestras parejas… y lo vemos como una manera de relajarnos. De este modo, si juntamos nuestra comida favorita y a nuestros seres queridos, tenemos doble ración de felicidad asociada a la comida.

  • La comida que nos hace felices. Al mismo tiempo, hay alimentos como el café o el cacao, los plátanos, el queso o las nueces que aumentan la liberación de dopamina y que, por tanto, nos pueden hacer sentir aún mejor y más felices.

En definitiva, la comida puede traernos felicidad. Pero, ahora más que nunca, hemos convertido comer en toda una experiencia de sabores y texturas pensada para hacernos vivir el proceso de comer de una manera mucho más sensorial y profunda, alejada de la necesidad básica e instintiva de alimentarnos y que busca, aún más, la felicidad y el bienestar.

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