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Cuatro salsas irresistibles para acompañar las patatas

En la mesa siempre hay alguien que es amante de las patatas en todas sus versiones: al vapor, asadas, fritas o en puré. Este tubérculo puede convertirse, además, en la estrella del plato si se condimenta correctamente. En esta Pausa, compartimos cuatro salsas que harán que rebañes hasta la última gota. 

Salsa brava, la reina de las tapas

Cuando alguien piensa en una tapa típica, las patatas bravas son la opción ganadora. La receta auténtica no lleva tomate, obtiene su color y textura del pimentón y una buena velouté de caldo.

Ingredientes:

  • 1 cebolla mediana
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharada de pimentón de la Vera dulce + 1 de picante (ajusta según tu gusto) 
  • 300-400 ml de caldo de pollo o carne
  • 1 cucharada sopera de harina de trigo (para espesar)
  • 1-2 cayenas o guindillas (opcional, para mayor intensidad)
  • Aceite de oliva virgen extra (4-5 cucharadas)
  • Sal

Preparación:

Pochamos la cebolla y el ajo bien picaditos en una sartén con aceite a fuego suave durante unos 15 minutos  hasta que queden tiernos y casi transparentes. Si usas cayenas, es el momento de añadirlas. 

Retiramos un momento del fuego, incorporamos el pimentón (con cuidado para que no se queme y amargue), removemos y añadimos la harina para cocinarla durante un minuto. Luego vamos vertiendo el caldo caliente poco a poco, sin dejar de remover con unas varillas para que no se formen grumos. Dejamos cocer a fuego lento otros 10 minutos, trituramos hasta conseguir una textura fina y sedosa, ideal para bañar unas patatas doblemente fritas.

Salsa alioli, la esencia mediterránea

Aunque existen versiones rápidas con huevo, el alioli tradicional es una emulsión pura de ajo y aceite, un ejercicio de paciencia y maestría.

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Ingredientes:

  • 3 dientes de ajo
  • 150-200 ml de AOVE
  • Una pizca de sal gorda

Preparación: 

Coloca los ajos pelados (sin germen para suavizar el sabor) en un mortero junto con una pizca de sal y machácalos hasta obtener una pasta fina. A continuación, añade el aceite de oliva muy poco a poco, casi gota a gota, mientras remueves constantemente en la misma dirección. 

Este proceso es clave para que la emulsión se forme correctamente y la salsa adquiera su textura característica. Cuando haya ligado, puedes ajustar la textura con unas gotas de agua o de zumo de limón si lo prefieres más ligero.

Mojo picón, alma canaria

El mojo rojo es todo un símbolo de las islas. Para hacerlo en casa de forma sencilla, usamos pimientos rojos en lugar de las tradicionales pimientas piconas, consiguiendo un sabor profundo, pero más equilibrado.

Ingredientes:

  • 2 pimientos rojos 
  • 1 o 2 cayenas
  • 1 cabeza de ajo
  • 1 cucharadita de cominos en grano
  • 1 cucharadita de pimentón dulce 
  • 4 cucharadas de vinagre
  • 15 cucharadas de AOVE
  • Sal gorda

Preparación: 

En un mortero, machaca los ajos pelados con los cominos, la sal y la cayena hasta formar una pasta. Añade los pimientos rojos muy picados (puedes asarlos antes para un toque más dulce) y sigue trabajando la mezcla. Incorpora el pimentón, el vinagre y el aceite poco a poco hasta lograr una textura cremosa. Si buscas una salsa más ligera, puedes pasarla por la batidora y rectificar su densidad con un poco de agua si fuera necesario.

Salsa de beicon, un sabor único

Por último, os dejamos esta receta que compite directamente con las más tradicionales, gracias a su perfil ahumado y su cremosidad envolvente.

Ingredientes:

  • 150 g de beicon ahumado
  • 100 g de mayonesa
  • 40 g de nata fresca o crème fraîche
  • 1 cucharadita de mostaza (opcional)
  • 1 cucharadita de ajo en polvo
  • Pimienta negra molida al gusto

Preparación:

Corta el beicon en trocitos y saltéalo en una sartén hasta que quede bien crujiente. Escúrrelo sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. En un bol mezcla la mayonesa con la nata, el ajo en polvo, la pimienta y la mostaza, si la usas. Por último, incorpora el beicon crujiente. El contraste entre lo cremoso y lo crujiente es irresistible, tanto con patatas fritas como con gajos al horno.

¿Cuál de estas cuatro recetas te ha gustado más? ¿Tienes tu propia salsa favorita para acompañar las patatas?