portada matcha
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Matcha manía: el té que ha pasado de tradición a tendencia global

Hace no tanto, el matcha era para muchos un ingrediente casi exótico. Hoy aparece en cafeterías, heladerías, pastelerías y hasta en rutinas de mañana compartidas en redes sociales. Su color verde intenso lo hace reconocible al instante, pero su éxito no se explica solo por la estética. 

Detrás del fenómeno hay una historia mucho más larga: la de un té con raíces profundas en Japón que ha sabido dar el salto de la tradición a la cultura de consumo global. En esta Pausa te contamos todo lo que no sabías sobre esta bebida con multitud de posibilidades: 

No, no es solo “té verde en polvo”

Una de las confusiones más comunes es pensar que el matcha es simplemente té verde triturado. En realidad, tiene un proceso propio. Se obtiene de hojas de té cultivadas a la sombra antes de la cosecha; esas hojas, conocidas como tencha, se muelen hasta convertirse en un polvo fino. Esa forma de cultivo ayuda a explicar su color vivo, su sabor vegetal y su perfil tan particular. Además, suele prepararse batiéndolo con agua caliente hasta que aparece una ligera espuma en la superficie.

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De la ceremonia japonesa al vaso para llevar

El matcha está ligado desde hace siglos a la ceremonia del té japonesa, donde la preparación importa casi tanto como la bebida en sí. Esa dimensión ritual sigue siendo una parte esencial de su identidad. Pero al mismo tiempo ha demostrado una enorme capacidad para adaptarse: hoy convive con su versión más tradicional y con formatos mucho más cotidianos, como el matcha latte, los helados, los postres o los batidos. Ahí está buena parte de su éxito: conserva un fondo cultural fuerte, pero encaja muy bien en hábitos modernos y rápidos.

¿Por qué gusta tanto ahora?

Porque reúne varias cosas que hoy tienen mucho tirón. Tiene una imagen cuidada, un punto de ritual doméstico y un sabor que se sale de lo habitual: vegetal, ligeramente amargo, con notas dulces y umami. A eso se suma que contiene más cafeína que otros tés verdes, lo que también ha contribuido a su popularidad entre quienes buscan una alternativa al café. Y, por supuesto, está el factor visual: pocas bebidas son tan fáciles de reconocer en una foto o en un vídeo corto.

El boom también tiene su cara menos amable

Cuando una tradición se convierte en tendencia global, la demanda se dispara. Y eso es justo lo que ha ocurrido con el matcha. Reuters informó en 2025 de que la demanda mundial se había disparado en los últimos años, impulsada por consumidores jóvenes, cafeterías de todo el mundo y el empuje de las redes sociales. Associated Press añadió que, en Estados Unidos, las ventas minoristas de matcha habían subido un 86% en tres años. Ese crecimiento ha empezado a tensionar la oferta, con precios al alza y problemas de suministro en algunas zonas productoras.

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No todo el matcha sabe igual

Otra clave para entender esta fiebre verde es que no todo el matcha es igual. El de mayor calidad, a menudo llamado “ceremonial”, está pensado para tomarse solo. Otras variedades, más intensas o amargas, funcionan mejor en cocina, repostería o bebidas con leche. Por eso hay personas que prueban un matcha y quedan fascinadas, mientras otras no entienden el entusiasmo: depende mucho del tipo, de la preparación y de lo que uno espera encontrarse en la taza.

Quizá esa sea la razón por la que el matcha ha conectado tan bien con el presente. Tiene algo nuevo y algo antiguo a la vez. Puede ser tendencia, sí, pero también arrastra siglos de cultura, técnica y significado. Y eso no siempre pasa con los productos que se ponen de moda.