Gulpiyuri la playa que parece un truco de magia
Gulpiyuri la playa que parece un truco de magia

Playas escondidas del mundo

No todas las playas que dejan huella son las más famosas, ni las que salen una y otra vez en las mismas listas. Algunas seducen justo por lo contrario: porque cuesta un poco más llegar, porque aparecen casi de sorpresa o porque conservan esa sensación de rincón apartado que hoy se agradece tanto. No siempre son secretas en sentido literal, claro, pero sí tienen algo de hallazgo.

Y quizá ahí esté parte de su encanto. En esa idea tan simple y tan poderosa de llegar a un lugar y pensar: “esto merecía la pena”. En esta Pausa te mostramos algunas de ellas:

Gulpiyuri, la playa que parece un truco de magia

En Asturias hay una de las playas más raras —y más bonitas— que se pueden imaginar. Gulpiyuri no se abre directamente al mar, sino que aparece tierra adentro, como una pequeña playa escondida entre prados y roca. Tiene arena, agua salada y mareas, pero el Cantábrico entra por debajo, filtrándose entre los acantilados.

Es una de esas rarezas naturales que cuesta explicar bien hasta que se ven. Pequeña, silenciosa y muy singular, tiene algo de secreto geológico y de postal improbable al mismo tiempo.

Cala Goloritzé, una joya entre roca y agua turquesa

Cerdeña guarda varias playas espectaculares, pero Cala Goloritzé juega en otra liga. Está rodeada de piedra caliza, agua transparentísima y una sensación de aislamiento que la hace especialmente deseable. No es la típica playa a la que uno llega en dos pasos y ya está. Precisamente por eso conserva buena parte de su magia.

El premio no es solo la arena, sino también el paisaje, el contraste de colores y esa impresión de estar en un lugar que todavía conserva algo salvaje. 

En México las Islas Marietas esconden una de las imágenes más sorprendentes del imaginario viajero

Playa del Amor, una playa dentro de otra historia

En México, las Islas Marietas esconden una de las imágenes más sorprendentes del imaginario viajero: Playa del Amor, también conocida como Hidden Beach. Lo asombroso no es solo la playa, es su ubicación, escondida dentro de una formación rocosa y accesible a través de un paso de agua.

Tiene algo de escenario casi irreal, de lugar que parece inventado para una película o una fantasía tropical. Y, sin embargo, existe. Quizá por eso sigue fascinando tanto: porque rompe la idea clásica de playa y la convierte en experiencia.

Cathedral Cove, una entrada de cine

Nueva Zelanda tiene paisajes que parecen pensados para dejarte callado, y Cathedral Cove entra de lleno en esa categoría. Su gran arco natural, el color del agua y la forma en que la luz atraviesa la roca hacen que la playa tenga un aire muy cinematográfico.

Más que una playa escondida al uso, es uno de esos lugares que conservan sensación de descubrimiento. El acceso, el entorno y la forma en que aparece ante los ojos ayudan mucho a que la llegada tenga algo especial.

Whitehaven Beach, cuando el blanco parece imposible

Australia también guarda uno de esos lugares que cuesta creer hasta que se pisan. Whitehaven Beach, en las Whitsundays, no se esconde del todo, pero sí tiene ese carácter remoto y casi intacto que la hace parecer lejana del mundo. Su arena blanquísima y el contraste con el agua la convierten en una de esas playas que parecen retocadas, aunque no lo estén.

Es el tipo de paisaje que hace entender por qué seguimos buscando rincones así: porque todavía quedan lugares capaces de parecer nuevos.

En el fondo, el verdadero atractivo de estas playas está en la sensación de llegar a un lugar que todavía conserva algo de descubrimiento, de asombro y de pausa. Rincones que no parecen una postal repetida, sino escenarios con personalidad propia. ¿A cuál te escaparías?