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Cómo planificar un viaje sostenible (y disfrutarlo aún más)

En esta Pausa nos adentramos en el mundo de la sostenibilidad desde una perspectiva diferente para aprender sobre cómo viajar de forma más sostenible sin convertir las vacaciones en una lista de renuncias. Y es que viajar con más conciencia no significa viajar peor. Muchas veces, de hecho, significa justo lo contrario: elegir mejor, moverse con menos prisa y disfrutar mucho más del lugar al que vamos. 

La definición de ONU Turismo, el organismo de Naciones Unidas especializado en turismo, va justo en esa línea: el turismo sostenible es el que tiene en cuenta sus impactos económicos, sociales y ambientales, tanto ahora como en el futuro.

No siempre hace falta ir más lejos

Uno de los primeros pasos para planificar un viaje más sostenible es bastante simple: preguntarse si de verdad hace falta ir tan lejos o encadenar tantos desplazamientos. A veces asociamos “gran viaje” con “gran distancia”, pero no siempre van de la mano. Una escapada más cercana, bien pensada y con tiempo para saborearla, puede dejar mejores recuerdos que un itinerario agotador lleno de trayectos. 

Además, quedarse más tiempo en un mismo destino suele reducir desplazamientos y permite una relación más real con el lugar. Esa idea encaja bien con la lógica del turismo sostenible: menos consumo acelerado del destino y más experiencia.

El transporte cambia mucho el viaje

Si hay una decisión que pesa de verdad, es esta. La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) lleva tiempo señalando que el transporte sigue siendo uno de los grandes retos climáticos de Europa. Dentro de ese panorama, el tren aparece como una de las opciones motorizadas con menos emisiones, mientras que la aviación y la carretera generan bastante más impacto. 

Eso no significa que haya que eliminar cualquier vuelo a toda costa, pero sí conviene mirar primero si existe una alternativa razonable en tren o si tiene sentido reducir vuelos internos y moverse de forma más calmada una vez en destino. Muchas veces, además, ese ritmo más pausado mejora el propio viaje.

Dormir mejor también es elegir mejor

El alojamiento también cuenta, y bastante. Aquí no se trata de buscar el hotel perfecto, sino de fijarse en señales concretas: gestión responsable del agua, reducción del consumo energético, control de residuos o menor desperdicio alimentario.

dormir

En Europa existe la Etiqueta Ecológica de la Unión Europea (UE Ecolabel) para alojamientos turísticos, una certificación oficial voluntaria que distingue establecimientos que reducen su impacto ambiental en aspectos como energía, agua, residuos, emisiones ligadas al transporte y desperdicio de comida. No hace falta obsesionarse con los sellos, pero sí conviene prestar atención a cómo funciona el lugar en el que vamos a dormir.

Llevar menos también ayuda

Hay una parte del viaje sostenible que es casi agradecida por todos: viajar más ligero. Una botella reutilizable, una bolsa de tela, pequeños envases rellenables o cubiertos compactos pueden parecer detalles mínimos, pero ayudan a reducir residuos y a depender menos del usar y tirar. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) lleva años insistiendo en ese tipo de decisiones cotidianas, especialmente por su impacto sobre los plásticos de un solo uso y la presión que ejercen sobre los destinos turísticos. Y, siendo sinceros, viajar con menos cosas también suele hacer el trayecto más cómodo.

Donde dejas tu dinero también deja huella

Hay otra pregunta importante: a quién beneficia nuestro viaje. Comer en negocios locales, contratar actividades respetuosas con el entorno y evitar experiencias que degradan la cultura o el paisaje puede cambiar mucho el balance final. El PNUMA recomienda fijarse, precisamente, en cómo trabajan los operadores: cómo gestionan el agua y los residuos, si compran productos locales y si generan empleo de forma positiva en la comunidad. A veces pensamos en sostenibilidad solo en términos ambientales, pero también tiene mucho que ver con el tipo de economía que apoyamos al viajar.

Lo cierto es que a veces disfrutar más no consiste en verlo todo, sino en elegir mejor. ¿Y si la próxima escapada la planteas de otra manera? ¡Comparte tu opinión en los comentarios y te leemos en la próxima Pausa!