Las sustancias que agotan la capa de ozono
Las sustancias que agotan la capa de ozono

Las sustancias que agotan la capa de ozono: cuáles son y por qué

Está ahí arriba, no podemos verla y, sin embargo, realiza un trabajo imprescindible cada día. La capa de ozono actúa como un escudo natural que absorbe buena parte de la radiación ultravioleta procedente del Sol. Sin esa protección, aumentarían los riesgos para nuestra salud, los cultivos, los animales y los ecosistemas.

El Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, que se celebra cada 16 de septiembre, sirve para recordar su importancia y una historia ambiental que todavía se está escribiendo: cómo el mundo detectó el problema, identificó las sustancias responsables y se puso de acuerdo para reducirlas.

Primero: ¿qué es la capa de ozono?

El ozono es un gas compuesto por tres átomos de oxígeno. La mayor parte se concentra en la estratosfera, a varios kilómetros sobre nuestras cabezas, formando esa barrera protectora que conocemos como capa de ozono.

Una curiosidad: no todo el ozono es igual de beneficioso. En las capas altas de la atmósfera nos protege. Cerca del suelo, en cambio, puede convertirse en un contaminante perjudicial para la salud. El mismo gas, dos efectos muy distintos según dónde se encuentre.

Los famosos CFC

Los clorofluorocarbonos (CFC) fueron durante décadas algunas de las sustancias más utilizadas en sistemas de refrigeración, aparatos de aire acondicionado, aerosoles, espumas aislantes y otros productos industriales.

Parecían muy prácticos porque eran estables y poco inflamables. El problema estaba precisamente en esa estabilidad: podían permanecer mucho tiempo en la atmósfera y alcanzar la estratosfera. Allí, la radiación solar los descomponía y liberaba átomos de cloro capaces de destruir moléculas de ozono una tras otra.

Halones y HCFC: otros nombres de la lista

Los halones se emplearon especialmente en sistemas de extinción de incendios. En lugar de cloro, algunas de estas sustancias liberan bromo, que también tiene una gran capacidad para dañar el ozono.

Después llegaron los hidroclorofluorocarbonos (HCFC), utilizados como sustitutos temporales de los CFC en refrigeración y climatización. Eran menos perjudiciales, pero no inocuos: seguían conteniendo cloro y también contribuían al deterioro de la capa de ozono. Por eso su uso se ha ido eliminando progresivamente.

Fumigantes y disolventes que también dejaron huella

La lista continúa con sustancias menos conocidas por el gran público. El bromuro de metilo, por ejemplo, se utilizó como fumigante agrícola para combatir plagas y desinfectar suelos.

También aparecen el tetracloruro de carbono y el metilcloroformo, empleados en distintos procesos industriales, como disolventes y productos de limpieza. Sus nombres pueden sonar lejanos, pero durante años estuvieron presentes en multitud de productos y procesos antes de que se comprendiera mejor su impacto atmosférico.

Daños en la capa de ozono

¿Cómo puede un gas destruir ese escudo?

Estas sustancias son capaces de viajar lentamente hasta las capas altas de la atmósfera. Cuando la radiación ultravioleta rompe sus moléculas, quedan libres átomos de cloro o bromo. Ahí empieza una reacción en cadena: un solo átomo puede intervenir en la destrucción de muchísimas moléculas de ozono antes de desaparecer.

No se trata, por tanto, de que los aerosoles hicieran un agujero de manera inmediata. Fue un proceso silencioso y acumulativo, alimentado durante décadas por gases que permanecían mucho tiempo en la atmósfera.

Una historia ambiental con buenas noticias

En 1987 se aprobó el Protocolo de Montreal, un acuerdo internacional para controlar y eliminar progresivamente las sustancias que agotan la capa de ozono. Su aplicación ha reducido de forma drástica el uso de muchos de estos compuestos y ha permitido que la capa de ozono avance lentamente hacia su recuperación.

El problema no está completamente resuelto, porque algunos gases pueden seguir activos durante décadas. Pero el camino recorrido demuestra algo importante: cuando la ciencia identifica una amenaza y los países actúan de forma coordinada, también es posible corregir el rumbo. La capa de ozono continúa sobre nosotros, haciendo su trabajo en silencio. 

¡Nos leemos en la próxima Pausa!