videojuegos consolas y máquinas
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Los museos de videojuegos más increíbles del mundo

En la mayoría de los museos, tocar está prohibido. En los dedicados al videojuego, quedarse mirando puede significar perderse la mitad de la visita. Aquí las piezas no solo se contemplan, también se prueban, se escuchan y, con un poco de suerte, nos devuelven durante unos minutos a aquellas tardes frente a una recreativa o una consola.

El Día Mundial del Videojuego, que se celebra cada 29 de agosto, ofrece una buena excusa para descubrir varios espacios que protegen la memoria de un medio convertido ya en parte de nuestra cultura. Prepara el mando, comienza la visita.

OXO Museo del Videojuego en Málaga

En pleno centro histórico de Málaga, OXO Museo del Videojuego propone un recorrido por el pasado, el presente y el futuro del sector. Las primeras máquinas recreativas conviven con consolas de diferentes generaciones, experiencias interactivas y exposiciones temporales dedicadas a grandes compañías, personajes o fenómenos de la cultura gamer.

La visita está pensada para jugar, pero también para entender cómo han evolucionado la tecnología, el diseño y las formas de contar historias. No hace falta saber de memoria todas las entregas de Final Fantasy para disfrutarla.

Dentro del panorama español, OXO se ha convertido en uno de los referentes más visibles. Comparte mapa con propuestas como el Museo Arcade Vintage de Ibi, que funciona desde 2019 y reúne más de 300 equipos jugables, y ha extendido su propio modelo con una segunda sede en Madrid. España todavía no cuenta con muchos museos especializados, pero empieza a tomarse en serio la conservación de este patrimonio digital.

Computerspielemuseum en Berlín

Berlín puede presumir de albergar un auténtico pionero. El Computerspielemuseum abrió en 1997 la que presenta como primera exposición permanente del mundo dedicada a la cultura del entretenimiento digital interactivo.

Su colección incluye consolas, ordenadores, máquinas arcade, revistas y miles de soportes originales. Entre recreaciones de salones de los años ochenta y habitaciones de distintas épocas, el visitante puede comprobar cuánto ha cambiado nuestra forma de jugar… y cuánto nos siguen gustando los píxeles grandes.

National Videogame Museum en Sheffield

El museo británico de Sheffield resume su filosofía con una idea sencilla: los videojuegos son para todo el mundo. Aquí se puede jugar a más de 100 títulos, conocer quién los crea, descubrir cómo se diseñan e incluso participar en talleres relacionados con su desarrollo.

No se limita, por tanto, a exhibir máquinas antiguas. Presenta el videojuego como industria creativa, lenguaje artístico y actividad compartida. Una visita capaz de reunir frente a la misma pantalla a varias generaciones.

videojuegos niño jugando

The Strong National Museum of Play en Rochester

En Rochester, Nueva York, The Strong estudia algo muy serio: nuestra necesidad de jugar. Su enorme colección abarca juguetes, juegos de mesa, pinballs y videojuegos, con espacios interactivos dedicados a la historia del ocio.

Uno de sus grandes atractivos es el World Video Game Hall of Fame, un particular salón de la fama que reconoce títulos por su popularidad, influencia y permanencia en el tiempo. Entrar aquí es comprobar que Tetris, Super Mario o The Sims son algo más que entretenimiento: también forman parte de la memoria colectiva.

Nexon Computer Museum en Jeju

La isla surcoreana de Jeju guarda otra parada imprescindible. El Nexon Computer Museum conecta la evolución del videojuego con la historia de los ordenadores y conserva más de 16.000 piezas.

Su recorrido permite descubrir máquinas históricas, software, consolas y dispositivos que explican cómo la informática pasó de ocupar enormes salas a acompañarnos en el bolsillo. Un lugar especialmente interesante para quienes disfrutan tanto jugando como desmontando mentalmente cada aparato para saber qué hay dentro.

Preservar también es seguir jugando

Los videojuegos envejecen de una manera peculiar. Sus máquinas se estropean, los formatos quedan obsoletos y algunos títulos pueden desaparecer cuando dejan de funcionar sus sistemas. Estos museos no viven únicamente de la nostalgia: conservan tecnología, diseños, documentos y experiencias que ayudan a entender varias décadas de cambios culturales.

Y, además, permiten hacer algo que pocas colecciones ofrecen: aprender mientras intentamos superar nuestra propia puntuación. ¿Cuál visitarías primero? ¡Te leemos en la próxima Pausa!