Durante casi 50 años, Tirana fue la capital más aislada del planeta debido al extremo aislamiento que sufrió Albania durante la dictadura comunista de Enver Hoxha. Sin embargo, hoy en día, es una ciudad en plena transformación que combina herencia otomana, pasado comunista y energía contemporánea.
Si solo tienes 48 horas para descubrirla, toma nota de esta guía durante esta Pausa, porque puede ser el primer paso para planear tu próxima escapada.
Día 1. Del hormigón del pasado al color del presente
La Plaza Skanderbeg: el corazón de Tirana
Todo empieza en la plaza Skanderbeg, el kilómetro cero de la ciudad. Con una superficie aproximada de 40.000 metros cuadrados, es una de las plazas más grandes de Europa. En ella se congregan la Ópera, el Museo Histórico Nacional con su icónico mosaico y la mezquita de Et’hem Bey, uno de los escasos edificios religiosos que sobrevivieron al ateísmo estatal. Justo al lado, la Torre del Reloj ofrece una vista panorámica perfecta para orientarse.
Bunk’Art 2: memoria bajo tierra
A pocos minutos de la plaza, puedes visitar este museo instalado en un búnker subterráneo que narra la historia del Ministerio del Interior durante el régimen comunista. El entramado de túneles, salas usadas como cárceles y pasillos interminables no deja a ningún visitante indiferente.
Pazar i Ri: un mercado en pleno casco histórico
El Nuevo Bazar es el lugar perfecto para sumergirse en el día a día de Tirana. Puestos de frutas, verduras, quesos locales, aceitunas y encurtidos. Aprovecha para comprar algún recuerdo gastronómico o simplemente para perderte entre aromas y colores.
Las fachadas de Edi Rama
Durante toda tu visita, habrá un detalle que te llamará poderosamente la atención: las fachadas de los edificios comunistas están pintadas en colores brillantes. Esta fue una iniciativa impulsada por Edi Rama, actual primer ministro albanés, para devolver la alegría a la ciudad. Recorre el centro fijándote en los murales y edificios rehabilitados
Día 2. Vistas de altura y el pulso del Blloku
Dajti Ekspres: el balcón de Albania
Si no te conformas sólo con una visita a la ciudad, puedes subir en teleférico al Monte Datji para contemplar la ciudad desde lo alto. Desde el mirador, podrás comprender de un vistazo el crecimiento de la ciudad con el mar Adriático al fondo. El trayecto total desde el centro de la ciudad hasta la cima, incluyendo el traslado y el viaje en el teleférico más largo de los Balcanes, suele ser de algo más de una hora de duración. Sin embargo, quienes lo han visitado afirman que merece la pena.
La pirámide de Tirana
Construido en 1988 como museo dedicado al dictador comunista Enver Hoxha, este edificio ha cambiado su uso a lo largo de los años siendo utilizado como centro de radiodifusión, base de la OTAN durante la guerra de Kosovo o, incluso, como club nocturno. Sin embargo, en 2023 fue remodelada como centro tecnológico y cultural. Hoy puedes subir por sus escaleras exteriores para disfrutar de una de las puestas de sol más icónicas de la capital.
Blloku: del comunismo de lujo a la movida
Terminamos el viaje en Blloku. Este barrio fue un antiguo distrito reservado a la élite política al que los ciudadanos de a pie no tenían permitida la entrada. Actualmente, es el epicentro del ocio albanés con calles repletas de cafés, tiendas de diseño y terrazas donde los jóvenes disfrutan de su tiempo libre.
Tirana atrapa por su autenticidad. Es una ciudad que no pretende ser lo que no es y que muestra sus cicatrices con orgullo. Dos días saben a poco, pero son suficientes para dejarse seducir gracias a su hospitalidad (regida por el antiguo código del Besa o el honor de proteger al invitado), su gastronomía y el hecho de ser uno de los destinos más asequibles de Europa.
¿Te animas a descubrirla?


