piedras preciosas portada
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¿Por qué coleccionamos cosas? Desde piedras preciosas hasta emojis intangibles

Desde tiempos inmemoriales, los seres humanos hemos coleccionado objetos: piedras, conchas, monedas, estampas, obras de arte… Hoy incluso compilamos elementos digitales como memes o emojis. El coleccionismo refleja aspectos profundos de la psicología, la identidad y la manera de relacionarnos con el mundo.

Puede entenderse como un impulso universal y, para algunos autores, es una manera de otorgar orden y sentido al caos del mundo, organizando piezas que generan una narrativa personal. Lerner (1961) ya sugería que coleccionar cumple funciones concretas en cada individuo, como proporcionar apego y seguridad, fomentar la autoestima o generar un sentimiento de logro y reconocimiento social a través de la posesión de piezas únicas. Sin embargo,  aunque se trata de un fenómeno extendido, el coleccionismo ha recibido menos atención académica de la que cabría esperar. Pese a ello, varios pensadores lo han analizado:

  • Karl Marx lo veía como una práctica ligada a la burguesía, que reducía la obra de arte a mercancía.
  • Antonio Vallejo-Nájera lo consideraba una “patología sana”, pues fomenta el autoconocimiento y la curiosidad por el mundo.
  • Sigmund Freud lo interpretó como expresión del fetichismo y la compensación de carencias infantiles.
  • Walter Benjamin observaba en los coleccionistas un intento de salvar los objetos de su olvido histórico.
  • Jean Baudrillard, en El sistema de los objetos, relacionó las colecciones con el deseo contemporáneo de poseer y con la construcción de identidades a través del consumo.

Grandes colecciones de la historia

El impulso coleccionista ha dejado huella en instituciones y familias que han reunido tesoros de escala monumental y que hoy en día ostentan el título de las grandes colecciones del mundo:

coleccion
  • Las Joyas de la Corona Británica: exhibidas en la Torre de Londres, incluyen el célebre diamante Cullinan I, conocido como la Gran Estrella de África.
  • El Museo del Automóvil de Suiza: este espacio conserva una de las mayores colecciones de coches clásicos y de lujo del mundo.
  • La familia Wildenstein: consolidó en el siglo XX una de las colecciones privadas de arte más prestigiosas, con enorme influencia en el mercado internacional.
  • La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos: es la mayor colección de libros y documentos del mundo, con más de 170 millones de piezas que incluyen manuscritos, mapas, grabaciones sonoras, fotografías y hasta tuits archivados. 

En la era digital, también coleccionamos símbolos inmateriales: emojis, NFT, skins de videojuegos o memes. Aunque carezcan de valor físico, cumplen funciones similares: expresar identidad, pertenecer a un grupo y transmitir emociones. Un ejemplo es la colección de emojis, que se organiza por categorías (animales, comida, gestos, banderas) y constituye una forma de enriquecer la comunicación online.

En cualquier caso, coleccionar no es simplemente acumular. Supone crear un relato personal o colectivo, darle valor a lo que para otros puede ser trivial y, en muchos casos, tender un puente entre el pasado y el presente. Y tú, ¿eres un coleccionador acérrimo? ¡Compártelo en comentarios!