Un café en Portugal son dos minutos

Un café en Portugal son dos minutos

“El café se paga con dinero y se cobra con tiempo”. Así lo resume un camarero local que nos ha explicado por qué un café en Portugal son dos minutos. ¿Quieres saberlo? Te lo contamos en una nueva entrega de formas curiosas de tomar café en el mundo.

En post anteriores vivimos el ritual del café en lugares como Turquía o Etiopía, donde pueden pasar horas en su preparación. Un jueves cualquiera a las 8 y media de la mañana no tenemos tiempo para eso. Queremos un café rápido, con algo sólido para aguantar el resto de la mañana y a correr. Pero no tenemos que renunciar al intenso sabor y fino aroma de una taza de café. Eso lo saben muy bien los portugueses, que presumen de que su café está muy rico. Para ellos sentarse delante de una taza de café es un placer calmado como un fado.

La razón de esos dos minutos es que el café recién hecho va liberando aromas a cada segundo que pasa y cambian matices en su sabor, al ritmo que se deshace la capa de crema. Esa “tapa” debe tener dos dedos de espesor y color avellana. Es la primera pista que cualquier portugués reconoce cuando está delante de un buen café. Otro de los indicios lo encontrarás en la propia cafetería.

Cuenta el escritor J.R. Alonso de la Torre que un día de paseo por Campo Maior, zona cafetera con solera, entró en un local cualquiera para tomar un café. Allí observó con curiosidad las tazas ordenadas, sobre la típica cafetera de bar, con la base sobre la máquina. Y esta es la clave.  En las cafeterías de Portugal, la base de la taza se calienta un poco para que el café no se asuste. Es decir, para evitar un cambio brusco de temperatura y perder esos matices que comentamos antes. Si lo que está caliente son los bordes nos abrasaríamos los labios.

Con estos conocimientos ya estamos preparados para disfrutar del café portugués original, pero aún tenemos que pedirlo. Hay hasta 11 formas diferentes. La manera más común es pedir una bica, que equivale al expresso italiano: solo, intenso y en taza pequeña. 

El Brasileira de 1911 en el centro de Lisboa | Foto: Wikipedia

Una curiosidad más. Según cuentan, bica no es un nombre, sino un acrónimo de “Beba Isto Com Açúcar” y el eslogan de una peculiar campaña de publicidad. Parece ser que los portugueses no estaban acostumbrados a beber un café tan amargo como el expreso. Cuando se comenzó a vender, el dueño de la Brasileira, una de las cafeterías más conocidas de Lisboa, colocó en letras grandes “Beba Isto Com Açúcar” para enseñar a sus clientes cómo disfrutar de este nuevo café. Y el resto ya es historia.

También es merecedor de ir en letras grandes el nuevo Café Maurice de Alliance Vending, una variedad Kalahari Blend con el dulzón del gusto a café-café, notas ácidas y un cuerpo equilibrado. Es un café premium cultivado en el Centro y Sur de América, ecológico y comprometido con el comercio justo.

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