Un café en 5 segundos. Breve historia de las máquinas de vending (y III)

Lo que comenzó como un truco para mantener al trabajador en la oficina, es hoy un alivio, incluso, una pausa agradable. Hablamos de la dispensadora de café caliente, el último gran hito del sector, que nos sirve para terminar esta serie sobre la historia de las máquinas de vending. ¡Allá vamos!

Estamos a finales de los años 40. El mundo comienza a resetear después de la Segunda Guerra Mundial. Una nueva sociedad se configura al abrigo del desarrollo económico y los nuevos avances tecnológicos. Las grandes fábricas producen a toda máquina y el trabajo en oficina se convierte en la nueva realidad: cambiando hábitos, creando nuevas necesidades… y nuevas oportunidades de negocio.

La primera máquina de vending de café

Aquí entra en juego el ingenio de Cyrus Melikian, el padre de la máquina de vending de café. En el año 1947 fundó, junto con su colega Lloyd Rudd, la R.M. Rudd Melikian (Company) en Filadelfia (Pensilvania). Esta ciudad, cuna de la Declaración de Independencia y de Rocky Balboa, tiene una relación curiosa con el vending porque aquí nació la franquicia Horn & Hardart, y el primer restaurante“automático”.

La máquina en cuestión se bautizó como Kwik Kafé. Ninguna otra era capaz de mezclar café instantáneo con agua caliente, añadir azúcar o leche a elección del cliente y servirlo en solo 5 segundos en un vaso de papel, sin intervención humana.

Una auténtica revolución que tuvo su origen en la necesidad de acortar la pausa de los trabajadores para el desayuno. Esta era la obsesión de los gerentes del momento y la RM sabía explotarlo. Como muestra, este anuncio del irreverente dibujante Al Capp para la compañía, que ocupó los principales periódicos del momento. La promesa del “control total” de la pausa para el café era un gancho que funcionaba. Este prodigio de la tecnología se expandió rápidamente por todo el país. 

Sólo un año después de su creación, Lloyd Rudd presumía de que sus Kwik Kafé ya servían 250.000 tazas diarias, y no iba muy desencaminado. En solo 8 años ya se contaban 60.000 unidades de la Kwik Kafé repartidas por oficinas, fábricas y estaciones por todo el país.

Cyrus Malikian fue un visionario y apasionado del café a partes iguales. Su ingenio sentó las bases para los futuras desarrollos como el molinillo para moler el grano en la propia máquina, incluso las cápsulas de café que inventaría más tarde Eric Favre. Además, impulsó varias instituciones que trataban el café desde un punto de vista gourmet.

Por todos estos logros, Malikian pasa a formar parte de nuestro “Hall of Fame” de inventores de la máquina de vending.

De Estados Unidos a Europa

El vending de café caliente cruzó pronto el Atlántico. Las grandes empresas y fábricas europeas instalaron sus primeras dispensadoras de café en la década de los 50. Aunque los primeros modelos fueron importados, se comenzaron a fabricar las primeras máquinas europeas en Italia, unos de los países con mayor tradición cafetera. 

A España llegaron en los años 60, con la apertura a las importaciones y el turismo que trajo el “Milagro Económico”. Estados Unidos, Alemania o Francia, son los referentes para Telefónica, Renfe, Altos Hornos o Banesto, grandes empresas españolas que adoptan las expendedoras de café caliente de forma natural. 

La evolución del vending

Lejos de “controlar” los descansos del personal, las máquinas de vending ofrecen hoy una pausa agradable para disfrutar cafés en diferentes estilos (latte, capuchino,….) y con granos molidos al momento. La variedad de bebidas y comidas se continúa ampliando más allá del sándwich, y se apuestan por productos más saludables. 

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