Siente el terror psicológico original con el maestro Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe

Lo encontraron desvariando por las calles de Baltimore vestido con ropa que no conocía. Iba borracho y pidiendo ayuda desesperadamente a uno de los personajes de sus relatos. Alguien le llevó a un hospital donde murió a los pocos días en soledad, añorando a las mujeres de su vida y clamando redención para su pobre alma. Así acabó la vida de Edgar Allan Poe hace 171 años, según sus biógrafos autorizados y todos los apócrifos que crearon la leyenda que envuelve a este escritor norteamericano, considerado uno de los grandes maestros del relato de terror psicológico.  

En este artículo te proponemos un recorrido por algunos de sus títulos más famosos, con paradas en la locura, la perversión o el crimen. En estos cuentos, que Julio Cortázar definió como “macabros”, experimentarás el terror psicológico original por el que es conocida la obra de Poe y descubrirás que hay mucha literatura más allá de su famoso poema El cuervo. 

Locura y culpa

Algunos personajes de los relatos de Poe son sometidos por una enajenación mental cuyas consecuencias derivan en actos violentos y, en ocasiones, sádicos. Se obsesionan con algún hecho que les acontece, o incluso con un objeto, hasta alcanzar las más altas cotas de locura. Así ocurre en El gato negro, La caída de la Casa Usher y El barril de amontillado

Ilustración de la edición original The Black Cat, 1894-1895. Aubrey Beardsley.

En el primero, la vida de una familia “normal” queda destrozada por la locura del marido quién, azuzado por el alcohol, la toma con el extraño gato negro que vive con ellos. Este animal, que parece casi diabólico, será su obsesión y el origen del horrible final de uno de los miembros de la familia. Después de leerlo, te pensarás si es buena idea compartir un gato con tu pareja

Otra familia es la protagonista de La caída de la Casa Usher. En este caso son dos hermanos, Roderick Usher y Lady Madeline, los últimos herederos de una gran estirpe que viven en la mansión familiar. El paso del tiempo ha dejado la casa desvencijada y marchita, igual que la enfermedad ha consumido sus cuerpos. Ante la muerte de ella, Roderick se sume en la más profunda soledad y pide apoyo a un viejo amigo de la infancia. Lo que este encontrará en aquella casa será un hecho que solo la locura y la culpa de Roderick podrán explicar. 

La casa tiene un papel protagonista en este cuento de Poe y ha inspirado algunas de las más famosas películas de terror de los 90. Si quieres saber cuáles, déjanos un comentario.

El último arrebato demente que te recomendamos es El barril de amontillado. ¿Cuáles pueden ser las últimas consecuencias de una ofensa? Pues para nuestro escritor de terror favorito es la más pura venganza: fría, calculada y en Carnaval. No te decimos más.

Ilustración «The Purloined Letter» por E. A. Poe.

Crímenes perfectos

Edgar Allan Poe es historia de la literatura del s. XIX por sentar las bases de la novela policíaca, no solo por sus cuentos de terror. Poe escribió las primeras historias sobre un detective que sigue las pruebas y el relato de los testigos para resolver un crimen. Tenía pasión por la ciencia y asumía que la razón es la única forma de enfrentarse a la vida o a un asesinato. Por eso creó el personaje de Dupin, precursor del Sherlock Holmes de Doyle, y lo puso a trabajar en crímenes que escandalizaban a la París de la época. 

Uno de los más conocidos se describe en Los crímenes de la Calle Morgue, que comienzan con una escena propia de una película gore, donde una mujer mayor y una niña aparecen asesinadas de tal forma que la policía sólo ve posible que sea obra de al menos 5 hombres. El crimen de este relato no es perfecto, pero si la descripción que Poe hace de todos los detalles y pasos que sigue Dupin, para que tú también puedas deducir quién es el culpable. 

Si prefieres un asesinato más psicológico que sangriento, elige El corazón delator y experimenta la obsesión, angustia y culpabilidad que vive el joven protagonista del cuento, quién acaba confesando un crimen porque cree escuchar el latido del corazón de su víctima después de muerta. Y te aseguramos que todo tiene una explicación científica verosímil. 

Ilustración de la edición original The Facts in the Case of M. Valdemar, 1919. Harry Clarke.

Muertos vivientes

Los relatos La verdad sobre el caso del señor Valdemar y Conversación con una momia son dos buenas opciones para incluir a los muertos vivientes o zombis en tus lecturas de terror. La alta sociedad de mediados del siglo XIX era asidua a sesiones de espiritismo, consultaban a brujas y, en general, tenía gran interés por las pseudociencias emergentes, entre ellas el mesmerismo, una clase de hipnosis provocada por campos magnéticos. 

El mesmerismo es el hilo conductor de ambos cuentos de terror de Edgar Allan Poe, quién quizás pretendía buscar respuestas a las muertes de sus padres biológicos, su madre adoptiva y su primera mujer y prima, Virginia Clemm, a través de la ciencia. 

Poe consigue en los dos relatos una descripción tan detallada del paso de la vida a la muerte que pone la carne de gallina, y no por fantasiosa o increíble, a pesar de que los propios muertos hablen. Prueba de ello es que muchos lectores asumieron que se trataba de un reportaje periodístico y no de un cuento de miedo cuando se publicó por primera vez. 

Amor a la muerte. La muerte del amor

Terminamos esta inquietante propuesta con dos cuentos que Poe dedicó a su visión personal sobre el amor y la muerte. El escritor bostoniano sufrió el padecimiento y la muerte por tuberculosis de su gran amor, Virginia Clemm, y nunca lo superó. Ella era su prima y tenía 13 años cuando se casaron.  

La muerte de la amada no asumida se presenta en Berenice como un cuento velado de vampirismo y necrofilia, donde la obsesión del protagonista por la mujer toma cuerpo en los extraños dientes de ella.  En el otro relato, Ligeia, el protagonista ve morir a su verdadero amor, Ligeia, y busca consuelo en otra mujer con rasgos totalmente diferentes. Cuando ella se ve postrada en la cama por una enfermedad, el protagonista comienza a sentir la presencia de Ligeia en la casa y acude al opio como refugio. El final de este relato es tan inquietante que te quitará el sueño.

Cerramos este artículo con el deseo de que disfrutes de la lectura y con un consejo de Poe: “A la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita a una copa”.

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