Nuestros 10 relatos cortos favoritos con olor a café y libros

Para cualquier amante de las letras el Día del Libro es una fecha especial. Pero pensamos que, en un día tan importante como este, no basta solo con leer. Queríamos sacarle todo su jugo. Por eso, en colaboración con Microcuento.es, hemos querido poner a prueba vuestra creatividad y retaros a escribir un microcuento inspirándoos en la ilustración que encabeza este artículo.

Vuestra respuesta ha sido como siempre inmejorable. ¡Más de 150 relatos! Para este artículo hemos tenido que hacer una pequeña recopilación de algunos de los microcuentos que más nos han gustado. Esperamos que os enamoren tanto como lo han hecho con nosotros.

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«La rutina diaria había desteñido de color todos sus sueños. Siempre estaba ocupada, agotada, quemando rápidamente su vida. Un día tomó una decisión muy valiente: —¡A mis libros pongo por testigos, que saborearé con tranquilidad los placeres de la vida! El color volvió a su vida.»

—@BooksSanjiro 

«En un día incoloro, coloreó la rosa y se adentró en un libro. Se detuvo para que el café le mordiese la lengua. Una mordida fría, pues las horas habían volado. No en balde. Una rosa junto a mil páginas leídas daban ya no un mundo nuevo sino una historia universal.»

—@FernandezLancha 

«Se sentía como un animal salvaje encerrado. Le habían prohibido el café por la tensión. No podía leer hasta que su vista se recuperara. No le apetecía salir al fresco porque debía ir siempre acompañado. Jordi se sintió apesadumbrado. Tocaba practicar la paciencia.»

—@mskuuld 

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«Y en vez de matar al dragón, y que de su sangre salieran rosas, la princesa le regaló un libro. Y así se salvaron los dos.»

—@puntsiapart

«Superó el dolor de la soledad abriendo muchos libros. Supo florecer y renacer en cada página. Su taza de café fue la acompañante incondicional. La imaginación puso el resto.»

—@monicamicrocuentos

«La leyenda estaba en lo cierto y estaba recordando cada pedazo de su propia historia a través de su libro. Trataba de entenderlo todo y hacerlo encajar pero parecía demasiado difícil. Bastó con leer una palabra más para descifrarlo; una Rosa. Tan solo necesitaba una simple rosa.»

—@noeliia_wrt

«Llegué a las siete de la mañana de trabajar. Me duché y me puse el pijama en silencio para no despertar a mi amor y fui a la cocina. Allí estaba, sobre la mesa, un libro y una rosa, no recordaba ni en el día que estaba. Era Sant Jordi, lo cogí, me senté en el suelo y empecé a leerlo. Doce horas trabajando en la UCI se hacen duros.»

—andreojose

«Tomó su taza de café el día de San Jorge. Cogió su libro y se dispuso a leer. Nada había fuera que pudiera sacarla de ese reencuentro con El amor en tiempos del cólera. Nada había fuera, solo el olor de almendras amargas.»

—@martazules

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«Nunca antes se había sentido tan acompañada con un libro como ahora. Podían quitarle muchas cosas, pero nunca la sensación de café en mano, abrir un libro, dejar florecer la imaginación y sentir libertad de volar a miles de lugares diferentes sin tener que salir de casa.»

—Davinia OH 

«Con miedo tomó nuevamente el libro, tembló al intentar abrirlo donde estaba puesto el separador. Tomó dos sorbos de café antes de abrir el libro en el lugar indicado, al iniciar la lectura sintió que su mundo desaparecía. Su mamá al entrar a la recamara de Susy sólo encontró el libro y una rosa roja a un lado.»

—Carlos Carmona Mora 

La conclusión es que son todos preciosos. Pero aún hay más y podéis leerlos todos en  Twitter, Instagram o Facebook. E, incluso, podéis mandarnos vuestros microcuentos para que los publiquemos en cualquiera de estas redes.

Como ves cualquier cosa puede ser una excusa para escribir historias preciosas y las propias letras siempre serán motivo de inspiración.

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