Llega la nueva temporada de La Casa de Papel

Este 3 de septiembre es una fecha muy esperada. Se estrena la nueva y última temporada de La Casa de Papel, una serie española de primera que desde sus inicios llegó para traspasar fronteras y deslumbrar al mundo. Estamos impacientes por ver que le pasa a nuestro equipo de ladrones favorito y cómo El Profesor conseguirá salir de las difíciles situaciones en las que le coloca la inspectora Alicia Sierra. ¿Crees que conseguirán salvarse esta vez?

Sin líder, sin plan, todo por ellos mismos

«Has estado encadenada a punto de morir y has perdido a tu mejor amiga. Esas cien horas te parecen cien años». Así comienza Tokio a narrar el trailer de la quinta temporada, un boom de emociones para el espectador con los personajes cumpliendo 100 horas encerrados en el Banco de España. Y es que recordemos que nos despedimos de la cuarta temporada con mucha intensidad: Tokio atrapada en una habitación sellada, Nairobi fuera del mapa y El Profesor en las garras de la inspectora Sierra. Sin duda, sin El Profesor, el equipo pierde el control externo de la situación y deben nuevamente actuar en base a un nuevo plan improvisado.

Nuevos personajes y nuevas historias

En esta temporada también nos encontraremos dos nuevos personajes que serán clave en la trama. Por un lado, conoceremos al hijo del que fue Berlín: Rafael (Patrick Criado), un antidisturbios que tiene muy claro que nunca será como su padre.

Por otro lado, la serie mostrará un flashback en la historia de Tokio, presentando al hombre con el que empezó todo, su antigua pareja y la persona con la que comenzó los atracos. Es el caso de René (Miguel Ángel Silvestre)

Un éxito indudable

La casa de papel se ha convertido por méritos propios en un éxito internacional, siendo la primera producción española en ganar un Premio Emmy Internacional en 2018 y la serie de habla no inglesa más vista en Netflix. 

Su éxito se debe, en primer lugar, la serie cuenta con una ambientación excepcional. Los escenarios son muy realistas y realmente te hacen sentir como si estuvieras dentro de la Fábrica de Moneda y Timbre o del Banco de España, aunque realmente ninguno de estos edificios se usaron para las grabaciones. Además, la estética de los atracadores está muy cuidada, haciendo del uso de los monos rojos y la máscara de Dalí un emblema más de la serie y una seña de identidad propia. 

Y…¿qué sería de la ambientación sin acompañarla de un buen café? Alliance Vending, dentro de su apuesta por la Cultura y las Artes, instaló una de sus máquinas como atrezzo, haciéndola parte espontánea del desarrollo de una de las escenas en la que el mismo Berlín saboreaba y alababa uno de nuestros cafés…»Volluto intenso…luego dicen que el funcionariado no se cuida».

Por otro lado, el trasfondo de justicia social ayuda a empatizar con los personajes. Aunque el espectador sabe que lo que están haciendo los atracadores es algo ilegal, no puede evitar sentir empatía con los personajes, haciendo a los malos menos malos y considerándolos una suerte de justicieros de guante blanco. Ir conociendo los entresijos de sus vidas, sus problemas y sus relaciones personales, hace que sea más fácil sentirse cercano a ellos que a los representantes del orden y la ley.

Todos los actores han sabido meterse perfectamente en la piel de sus personajes, carismáticos y con millones de entresijos, pero apartados de la sociedad por diferentes motivos y reclutados por El Profesor, un tipo controlador y algo sociópata y el cerebro pensante de este atraco perfecto. Respecto a los personajes, la serie también reivindica con fuerza el papel de la mujer en un género que podría pensarse principalmente de hombres. El peso de la serie en la voz en off de Tokio, la relevancia del papel de ésta junto con el de Nairobi en la dirección del atraco o el protagonismo que van adquiriendo progresivamente las figuras de Estocolmo y Lisboa, remarcan con fuerza que el mono rojo no es cosa de hombres.

Sin más dilación, esperamos impacientes esta nueva y última temporada de La Casa de Papel que, no dudamos, será todo un éxito, como todas.

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