La música afecta al sabor de los alimentos

La música afecta al sabor de los alimentos

Según la RAE, la música es el “arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente”.

La mayor parte de las culturas humanas conviven diariamente, de una u otra forma, con música. De hecho, la música ha estado presente en las vidas humanas desde tiempos remotos, tal como atestiguan los hallazgos de flautas de más de 6 000 años de antigüedad. Se ha llegado, incluso, a señalar que la música desempeñó un importante rol en la evolución humana. 

Tal esa así que, con frecuencia, se atribuye a la música la capacidad de influir en la vida de las personas de diferente manera. En este artículo vamos a ver qué aplicaciones pueden tener la música y, más concretamente, abordaremos el tema de cómo afecta al sabor de los alimentos. 

Aplicaciones de la música: un mundo de posibilidades 

Si bien el concepto de música, desde los griegos hasta la actualidad, ha ido variando con el tiempo, lo cierto es que sus funciones se han mantenido constantes: desde disfrutar, expresar sentimientos o emociones, ideas y pensamientos, hasta evocar recuerdos, e incluso, ayudar en la relajación.

En este sentido, muchos estudios avalan la capacidad de la música para influir de diferentes maneras en la vida de las personas. Por ejemplo, se ha demostrado que la música clásica es un poderoso catalizador para las emociones de las mujeres embarazadas. Del mismo modo, deportistas de élite emplean la música antes de un competición  importante para no distraerse y mantenerse centrados en el momento presente. 

Tal es la capacidad de la música que llega a tener poder terapeútico.  Esto es lo que se conoce como musicoterapia. 

La musicoterapia es una disciplina que, por medio de la música busca provocar cambios en las personas en materia de aprendizaje, expresión, movilidad… Todo ello con el objetivo de mejorar su calidad de vida.

Así pues no podemos dudar que la música tiene poderes.

Pero la música o los sonidos no solo afectan a los estados de ánimo, proporcionándonos calma, motivación y toda una diversa serie de emociones y sentimientos, si no que también puede influir en otras experiencias más físicas, como la velocidad a la que hacemos la compra o el modo en que saboreamos la comida. 

¿Cómo sabe una comida según la música que suene? 

Todos los elementos de la música son igualmente importantes. Es decir, el ritmo, el volumen, la melodía, la armonía… tienen efectos diferentes, pero todos ellos pueden influir en el sabor de los alimentos. 

A continuación, vamos a  ver qué ocurre en nuestros paladares según tres aspectos musicales como el volumen (alto y bajo), el tempo (lento y rápido), y la frecuencia (agudos y graves) de la música que escuchamos.

  • Volumen. Los volúmenes altos hacen que percibamos menos sabores o que los notemos menos intensos. Por el contrario, el volumen bajo, acentúa la intensidad del sabor, además de permitirnos diferenciar más matices. Así, por ejemplo, en los restaurantes donde comer es una experiencia gastronómica, prima la música a un volumen bajo, a fin de crear un ambiente de calma que nos permita centrarnos en las emociones que nos suscita la comida.
  • Tempo. La música rápida intensifica los sabores picantes, pero también hace que los sabores en general duren menos en la boca.Sin embargo, músicas más lentas nos permiten recrearnos durante más tiempo en los sabores, al tiempo que notaremos menos el sabor picante. Así, si te gusta el picante, asegúrate de que allá donde lo vayas a comer tengan música rápida para experimentarlo al completo. Del mismo modo, los restaurantes de comida rápida cuentan con un hilo musical de tempo rápido y volumen alto. ¿Para qué? Para crear un ambiente de velocidad que incite a pedir y comer rápidamente.
  • Frecuencia. Los sonidos agudos refuerzan los sabores dulces, mientras que los graves realzan la percepción de los sabores salados o amargos. Según esto, una música alegre y con notas altas es perfecta para una heladería donde el sabor dulce es el protagonista.

4 géneros musicales que influyen en cómo comemos

Después de analizar cómo el volumen, el ritmo y la frecuencia de la música afectan a los alimentos, ha llegado el momento de ver qué efectos tienen 4 géneros musicales como el jazz, el hip hop, el rock y la música clásica.

  • Jazz. El jazz es un género armonioso y tranquilo, capaz de despertar nuestras emociones y avivar sentimientos, generalmente positivos. Es decir, el jazz, en general, nos alegra, nos pone de buen humor y eso hace que se nos abra el apetito y que saboreemos mejor la comida.
  • Hip Hop. A diferencia del jazz, el hip hop, independientemente de los gustos de cada uno, no es una música armoniosa. Está llena de contrastes, altibajos y es repetitiva. Así pues, si bien no se ha demostrado que tenga efectos negativos, tampoco está claro que tenga efectos positivos. Por tanto, puede que el hip hop no sea el género más recomendable para comer. 
  • Rock. El rock está dominado por ritmos enérgicos y fuertes capaces de inducir a la acción y al dinamismo. Esta clase de estado hace que comamos más rápido y, al comer más rápido, disminuye la sensación de saciedad. Esto es, nos llenamos menos, por lo que comemos más cantidad. Pero es que, además, este tipo de música  estimulante invita a comer comida poco saludable. En conclusión, comemos más cantidad y de peor calidad.
  • Música clásica. Podría decirse que es uno de los géneros musicales más antiguos que existen. Y tampoco es el más apreciado, aunque se han descubierto múltiples beneficios para la salud derivados de escuchar música clásica. En cualquier caso, los ritmos suaves y melodiosos que caracterizan este género contribuyen, por un lado, a incrementar nuestra preferencia por alimentos saludables. Por otro lado, nos invita a comer más despacio, saboreando más la comida. De esta manera, nos llenamos antes. Es decir, comemos lo necesario sin pasarnos y también, más sano.

Qué interesante, ¿verdad? En cualquier caso, no deja de resultar curioso que algo tan cotidiano como la música pueda tener tanto poder. Sin embargo, hemos comprobado que así es. La música juega un papel importante en nuestras vidas: tanto desde una perspectiva emocional como física y gastronómica. 

Lo mejor de todo es que, gracias a Spotify o Youtube, la podemos tener siempre con nosotros. Y eso es algo que hay que aprovechar. Así que, si te ha picado la curiosidad, no dudes en aplicar la música a tu comida para descubrir un mundo nuevo de sabores.

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