El último puente de los reyes

El último puente inaugurado por dos reyes

Desde los principios de la Edad Antigua, los puentes han salvado aguas o abismos para unir a los pueblos. Imperios como el Romano, Persa o Chino construyeron caminos de madera o piedra para extender su cultura y demostrar su progreso científico. Muchos de ellos, como el puente romano de Alcántara (103 d.C.) que cruza el río Tajo en Cáceres, o el Puente Anji (605 d.C) levantado por la dinastía Sui al sureste de China, aún permanecen en pie. Con la misma importancia, hoy en día, encontramos el puente del Bósforo en Estambul, donde Asia y Europa se dan la mano, y el Ambassador, que une EE.UU. con Canadá. Sin embargo, si hay uno con una trascendencia histórica poco conocida es el Oresund, el último puente de los reyes.

El 14 de agosto de 1999, el Rey Federico de Dinamarca y la Reina Victoria de Suecia celebraron un encuentro histórico en un punto equidistante entre las costas de ambos países. A 57 metros sobre el Mar Báltico, inauguraron el Puente de Oresund y rompieron la barrera física que separaba Europa de los países del norte desde la época glacial, hace más de 7.000 años.

El Puente de Oresund—llamado así por el Estrecho que une—es un símbolo y referente de la colaboración entre países. Tanto es así, que Dinamarca y Suecia costearon a partes iguales los 1.500 millones de dólares de su construcción. Además, salva también la mitad de la distancia entre ambos países: comienza en la costa sueca y recorre casi 8 kilómetros. Para el resto, hasta completar los 16 km., el puente se transforma en túnel y desaparece en el mar desde la isla artificial de Peberholm, conocida como “islote pimienta», hasta emerger en la costa danesa. 

En su conjunto, el Oresund es un puente-túnel único en el mundo y el más largo de Europa de este tipo. Cuenta con cuatro carriles para vehículos y dos líneas de ferrocarril que parten desde Copenhague (Dinamarca) hasta Malmö. El trayecto dura aproximadamente 20 minutos. Si viajas al Aeropuerto de la capital danesa podrás ver el Oresund desde el aire, y al aterrizar tomar el tren allí mismo. Ten en cuenta que el tren hace todo el viaje, primero en el túnel y luego bajo el puente, oculto. Para disfrutar de las increíbles vistas del mar, deberás hacerlo en coche, moto o autobús. ¡Buen viaje!

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