De refrescos y restaurantes “automáticos”. Breve historia de las máquinas de vending II

Breve historia de las máquinas de vending

Volvemos con la historia de las máquinas de vending. Y lo hacemos con la protagonista de la nueva era: la dispensadora de refrescos y comida. En el capítulo anterior te presentamos a 4 inventores que unieron tecnología y creatividad para alumbrar los inicios de este sector, desde la antigüedad hasta el s. XIX. Con el estreno del nuevo siglo, las máquinas de vending amplían sus productos y se integran en el paisaje cotidiano de las grandes ciudades, sobretodo en Estados Unidos, al abrigo del progreso industrial y los Felices años 20.

Las máquinas salen de las grandes factorías para colarse en el hogar del americano medio. Los pequeños electrodoméstico prometen una vida más fácil, y los automóviles, hacerla más interesante con aventuras en la carretera. La radio pone banda sonora al día a día, cuenta noticias de otros lugares e historias tan reales como La guerra de los mundos, de Orson Wells, que tuvo en vilo a miles de norteamericanos. 

Máquina de vending con productos variados en 1920 | Foto: Hulton-Deutsch Collection/CORBIS

Las máquinas de vending forman parte de ese nuevo futuro que anuncia el s. XX. Se mejora la tecnología y el catálogo de productos sigue creciendo: cerillas, hielo, toallas de papel, combustible para mecheros y compresas, entre otros. En Francia se vende cerveza, vino y licores. Además, aparecen las primeras básculas de monedas, máquinas de periódicos, fotomatones y hasta una dispensadora de documentos de divorcio en Corinne (Utah). La ruptura del matrimonio a solo 2 dólares y medio.

El primer restaurante automático en Filadelfia

Sin camareros ni cocina a la vista. Así fueron los Horn & Hardart, la primera cadena de restaurantes “automáticos” del mundo. El primero abrió allá por 1902 en Filadelfia (Pensilvania) bajo el nombre de Automat. Claro y directo. Este nuevo concepto de restaurante estaba dominado por un gran muro dividido en decenas de compartimentos, que parecía la fachada de un edificio de apartamentos. En cada uno esperaban viandas como sándwiches, crema de espinacas, pastel de arándanos, empanada de pollo, y el plato estrella, los macarrones con queso

Joseph Horn y Frank Hardart exportaron la idea del restaurante Quisiana en Berlin y levantaron una exitosa franquicia de 100 restaurantes por todo el país. Cambiaron por completo el concepto de American ways of life. Se ganaron un lugar en la cultura de la época hasta más allá de 1960, apareciendo referencias a los Horn & Hardart en películas como Cuando Harry encontró a Sally o La semilla del diablo de Polansky, y en el libro Memorias de un Amante Sarnoso de Groucho Marx, entre otras piezas de la literatura norteamericana..

Cómo Coca-Cola se hizo grande

Anuncio en revistas sobre el primer dispensador de Coca-Cola | Foto: Envisioning the American Dream

Si hay una marca que ha ligado su crecimiento a las máquinas de vending esa es The Coca Cola Company. El refresco de soda más famoso del mundo ya era la bebida “oficial” de Estados Unidos desde finales del siglo XIX. Se vendía en las tiendas de ultramarinos, incluso en las farmacias, y llegaba a la mesa de casa o del restaurante con hielo y “pajita”. ¿Qué cambió con la entrada de las dispensadoras? La auténtica revolución de saborear un refresco frío en cualquier lugar. Otra suerte de autoservicio.

La primera dispensadora de Coca Cola fría era bastante artesanal. Fue inventada en 1929 por Glascock Brothers Manufacturing Co. en Muncie, Indiana. Con 72 botellas de 6 libras vendidas a un nickel (5 centavos) y pagadas al empleado. Eran básicamente cajas de hielo o agua helada y se conocía como cooler. Se vendieron millones de unidades en poco tiempo.

Hasta ese momento, los consumidores tenían la única opción de la botella en esas neveras. Fue cuestión de 4 años que Coca-Cola presentara el primer dispensador de refrescos automático en la Feria de Chicago de 1933. El Dole Master, así se llamó, hacía la mezcla del refresco para servirlo en vaso. Era una prueba del futuro en el presente. 

El dispensador automático de botellas. Mills 47 | Foto: Coca-Cola México

La conquista definitiva llegó con el modelo Mills 47 de 1937, la primera expendedora automática de botellas que Coca-Cola puso en el mercado. Más de 5.000 de estas se repartieron en bases militares y factorías de armamento durante la II Guerra Mundial. Coca-Cola gratis para la tropa. Después del conflicto, la compañía continuó innovando en el sector del vending. En la década de 1960, ya vendían latas y botellas por igual en expendedoras adaptadas a diferentes productos y precios. 
La comida y los refrescos ya han hecho su aparición en la historia de las máquinas de vending, impulsando su desarrollo y conquistando al consumidor. Falta el último producto que completa este trío de ases: el café. Pero lo dejaremos para el próximo y último capítulo. Hasta pronto.

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